Editoriales

CAMACOL, un gremio que construye región

Los aires de crecimiento y desarrollo que desde la prospectiva regional se perciben demandan la necesidad de que al unísono el sector público, el sector privado, la sociedad civil, la academia y los gremios, interactuemos para emprender acciones que consoliden al eje cafetero como un territorio que, al brindar mayor calidad de vida al propio y extraño, contribuya al crecimiento económico de la región.

 Desde la Cámara Regional de la Construcción de Risaralda, CAMACOL Risaralda, nos hemos planteado como reto y aporte la formulación y ejecución de proyectos sostenibles y sustentables con altos estándares de calidad. Proyectos que inviten a la inversión y fortalezcan así el renglón de la economía que por décadas ha robustecido de manera significativa el Producto Interno Bruto – PIB regional y nacional.

Al tiempo que se cumple con la responsabilidad social, al permitir el acceso de miles de familias a la vivienda propia. En virtud de lo anterior, como gremio de la construcción en varios escenarios venimos liderando propuestas para el ajuste de las políticas y los lineamientos de ordenamiento territorial, urbano y regional, que consulten la realidad del territorio y la verdadera vocación de ciudad.

Comprendemos que cada decisión que se adopte en temas tan importantes como los usos del suelo y las directrices ambientales, entre otros, propenden por el equilibrio armónico de la prosperidad económica y la conservación de nuestro Paisaje Cultural Cafetero. Por más de 40 años como constructores, hemos aportado al crecimiento y al desarrollo de las grandes ciudades que conforman este territorio esto nos obliga a trabajar por la materialización de los sueños de muchas familias risaraldenses que anhelan tener una vivienda, propia y digna para su garantizar su bienestar y apalancar el futuro de sus hijos.

Nueva Ley de Financiamiento impacta la vivienda social en Colombia

El proyecto de Ley de Financiamiento presentado por el Gobierno Nacional, genera gran impacto para la construcción y la financiación de la vivienda social en el país, debilitando los incentivos para el ahorro y la inversión en vivienda. La propuesta de Ley puede tener repercusiones adversas en actividades empresariales así como en lo que a proyectos constructivos respecta.

La reforma establece que solo se mantiene la exención en renta vigente a la utilidad en la enajenación de unidades de VIS, eliminando dos elementos fundamentales para el desarrollo de la vivienda social ya que se elimina la exención en renta a la utilidad derivada del aporte de predios destinados al desarrollo de proyectos VIS, igualmente se elimina la exención de los rendimientos financieros derivados de créditos para la adquisición de VIS.

Además, genera disposiciones de alto impacto para la construcción en general y la inversión en vivienda. Entran a ser gravados productos como los ladrillos para la construcción, los bloques, la importación y distribución de equipos relacionados con el medio ambiente, haciendo que la devolución de hasta el 4% establecida para VIS sea irrisoria. Se gravará con IVA en tarifa plena del 18 % (hoy del 5 %) la vivienda nueva con precio superior a 26.800 UVT ($888 millones aproximadamente).

Además la venta de vivienda de todos los segmentos, que hoy está excluida del pago del IVA, también se gravará con tarifa plena del 18 % lo que a todas luces desincentiva tanto la adquisición de vivienda en segmentos altos, como la inversión en materia inmobiliaria. El proyecto de Ley elimina el incentivo de las cuentas de Ahorro para el Fomento de La Construcción – AFC, y el de los intereses pagados en los créditos de vivienda, en tanto no hacen parte de las deducciones disponibles en la liquidación del impuesto de renta para personas naturales.

¡Es hora de dejar de cometer errores!

Es cierto que a lo largo del tiempo Pereira ha cometido una serie de errores que le ha impedido el desarrollo urbanístico a escala de las grandes ciudades colombianas.

La primera de ella es la falta de planeación en los últimos 15 años, que a pesar de que nuestra ciudad ha sido abanderada en el crecimiento urbanístico y fue pionera en los años 70 con ejercicios de prospectiva de ciudad interesantes, las últimas administraciones se han dedicado a implementar el modelo antiguo y no han repensado el modelo de capital urbana que hoy impera en nuestro país.

Somos conscientes del impacto anímico que le produce la capital risaraldense a los migrantes que llegan a diario, debido a que somos la ciudad más grande del sector y eso permite poder recibir diferentes poblaciones, especialmente del pacífico colombiano y el Valle del Cauca. Sin embargo, esto no ha sido correspondido por unas medidas de prevención y planificación necesarias para poder abarcar ese crecimiento.

Pereira se acostumbró al trabajo reactivo sobre lo que iba ocurriendo cada día y no a planificar lo que podría suceder a un mediano y largo plazo, lo que hoy impide un correcto crecimiento del porcentaje urbanístico.

Aunque es difícil poder establecer el futuro correcto en cuanto a cuál será la cantidad ideal a la que debe ser proyectada la ciudad en los próximos años, es importante realizar un ejercicio adecuado de planificación de ciudad en donde todas las características que convergen la convivencia de los pereiranos sean bien analizadas y así determinar el tamaño ideal de nuestra capital.

Lo que sí tenemos claro es que la ciudad debe REPENSARSE desde diferentes ópticas; no solo desde el punto de vista de construcción, si no de aquel que genera actividades en pro del medio ambiente, la economía, los gremios, la infraestructura, la industria, entre otros, y coincidir en un modelo ideal para los ciudadanos.

A partir de ello podremos entonces explotar las cualidades que hacen de nuestra metrópoli un objetivo de las grandes capitales del país y permitir ser un enlace importante en el desarrollo de la nación, como paso obligado en la conexión de las tres grandes ciudades colombianas y la explotación en mayor proporción de la tierra fértil de la cual podemos disfrutar gracias a nuestra topografía.

Desde Camacol establecemos la importancia entonces de un desarrollo responsable y coherente con el accionar actual de la ciudad, incorporando en su estrategia la compensación social y natural en los proyectos a desarrollar y estableciendo lazos perdurables con el crecimiento de Pereira.

*FELIPE MEJÍA LAMPREA – Presidente de la Junta Directiva de Camacol Risaralda